Francesco

Francesco e i valdesi. Un incontro storico

«E’ stata la festa di chi per decenni ha lavorato al dialogo tra le due Chiese».‎

E’ il commento a caldo che il valdese Paolo Naso ha fatto della storica visita di papa Francesco nel tempio valdese di Torino ieri  22 giugno.

“E’ stata senz’altro una visita storica, molto significativa per la vita delle due Chiese in cammino verso l’unità. Un momento storico come pochi altri”, ha aggiunto l’autorevole rappresentante valdese, subito dopo l’incontro. “E’ crollato un muro che durava da 800 anni‎, grazie alle parole commosse di perdono di papa Francesco per le responsabilità della Chiesa cattolica nei confronti dei seguaci di Pietro Valdo. Ed è crollato anche perché dall’altra parte è stato accolto con sincerità il fratello Francesco, fratello nella fede in Cristo, come ha detto il pastore Bernardini. Un muro che crolla anche perché da una parte sono state richiamate le responsabilità storiche e dall’altra è stata affermata la volontà di avviare un cammino comune”.

Il Moderatore della Tavola valdese, Bernardini, si è augurato che, anche in prospettiva dei 500 anni dalla Riforma di Lutero nel 2017, si possa giungere a celebrare insieme l’eucaristia.

– Questo è un grande sogno della Chiesa ancora divisa, ma quello che ha commosso, ci ha toccato‎ e fatto riflettere tutti è che il papa non ha evitato la risposta a questa domanda.

In che senso?

– Nel senso che ha raccontato uno straordinario fatto accaduto nella diocesi di Pinerolo la scorsa Pasqua, quando  i valdesi hanno offerto il vino per la comunione dei cattolici e i cattolici il pane per la “cena”dei valdesi. Si tratta della bellissima immagine  di un cammino che ci porta insieme verso la stessa mensa eucaristica, che rimane tuttavia  un cammino ancora incompiuto. Questo racconto del papa per me e’ stato una risposta assolutamente pertinente.

C’è la possibilità che la ricorrenza dei 500 anni dalla Riforma possa essere celebrata insieme tra protestanti e cattolici?

Io ritengo di si, anche se il problema rimane quello del livello al quale potrà avvenire questa celebrazione comune. Da qualche mese mi capita di partecipare a tanti simposi storico-teologici sul 2017, a cui intervengono qualificatissimi rappresentanti del mondo cattolico. A livello alto, dell’intellighenzia, penso che ci sarà un 2017 comune, in  quanto già ci si sta muovendo in questa direzione. Ma la sfida vera sta nel capire se questa comunione nel sentire la Riforma come patrimonio comune si produrrà anche a livello delle comunità locali.

E saranno cancellate per l’occasione le scomuniche?

– Sono apparse definitive le parole di perdono del papa, mentre da parte valdese, come ha affermato il pastore Bernardini, il perdono è stato offerto ormai da tanto tempo‎. Quindi, simbolicamente, in questa storica giornata possiamo dire di aver tirato via le macerie del muro lungo 800 anni.

Raffaele Luise

¿Cómo es posible que haya ahora mismo tanta gente importante en el mundo que está furiosa contra el Papa por lo que ha dicho, en su reciente encíclica, sobre el cuidado de la naturaleza y del mundo? A esta pregunta se le pueden buscar muchas respuestas y explicaciones. Entre esas posibles respuestas, hay una que a mí me da mucho que pensar.

Me refiero a lo que dice el evangelio de Juan, (cap. 9), cuando relata la curación de un ciego. El capítulo comienza diciendo que la ceguera no está causada por pecado alguno (Jn 9, 3). Y termina afirmando que hay formas de ceguera que son consecuencia de la maldad humana (Jn 9, 39). Porque no es lo mismo “ser ciego” que “estar ciego”. Y eso es – creo yo – lo que les pasa a quienes se empeñan en defender que ni estamos haciendo de este mundo “un inmenso depósito de porquería”, (L.S., nº 21); ni los mayores responsables de tanto desastre son los más poderosos de la tierra; ni el Papa tiene que meterse a decir estas cosas.

Los que se reúnen, una y otra vez, en solemnes encuentros al más alto nivel, pero lo hacen de forma que, una y otra vez, no resuelven el problema, ¿no son responsables del espantoso problema que estamos viviendo? ¿y del más aterrador problema que se nos avecina? ¿qué está pasando para que no veamos lo que se nos viene encima y ni nos demos cuenta de la responsabilidad que todos tenemos en este desastre?

Jesús respondió a estas preguntas de forma admirable: “Yo he venido a este mundo para que los que no ven, vean; y los que ven, se vuelvan ciegos” (Jn 9, 39). El Papa dice que hemos hecho de este mundo “un inmenso depósito de porquería”. Lo que pasa es que la porquería la soportan, la sufren, sobre todo los pobres de la tierra. Esos son los que ven. Los responsables de tanto desastre somos los que estamos ciegos. Por eso molesta tanto lo que ha dicho el Papa. Y hay quienes dicen que Francisco no tenía que meterse en estas cosas. Porque somos unos ciegos a quienes nos va bien con nuestra ceguera. Señal evidente de que estamos empeñados en seguir fabricando porquería. Para seguir imaginándonos que vivimos en el mejor de los mundos.

José M. Castillo

Se dice en Roma, y en medio mundo, que el Papa Francisco está soportando un fuerte enfrentamiento, que, según fuentes autorizadas, tiene sus raíces y sus protagonistas en la misma ciudad, en el mismo Estado, donde el Papa vive y desde el que  Francisco gobierna a la Iglesia universal. Por supuesto, es comprensible que en la Iglesia universal haya personas o grupos que no están de acuerdo con la forma de ser y gobernar de este Papa. Como es también comprensible que haya quienes no están de acuerdo con algunas de las cosas que dice Francisco o que no le agrade a todo el mundo cómo este Papa dice algunas de las cosas que dice. Este tipo de desacuerdos ha sido siempre frecuente en la Iglesia. Y no tendría por qué llamarnos la atención. Y menos aún debería preocuparnos el desacuerdo de quienes no se identifican con el modo de ser o de hablar del actual sucesor de Pedro en la Iglesia.

Lo que sucede, en este momento, es que no se trata de que hay personas o grupos que no están de acuerdo con el Papa. El problema está en que se trata de personas o grupos que atacan al Papa. No es lo mismo el “desacuerdo” que el “ataque”. El desacuerdo se basa en la “diferencia”, lo que es inevitable y, en muchos casos, enteramente lógico. El ataque, sin embargo, no se limita a expresar la diferencia. Porque el que ataca a otro, lo que en realidad pretende es que el otro cambie. Y si no cambia, que se quite de enmedio, o sea, que se vaya a otra parte. Estamos, por tanto, ante una situación seria, muy seria. Yo me atrevería a decir que la Iglesia (no sólo el Papa) se enfrenta a un problema de raíces muy hondas. Y de imprevisibles consecuencias.

Il Vaticano ha appena annunciato che, sulla strada per gli USA, a fine settembre, papa Francesco visiterà Cuba. L’unico paese socialista della storia dell’Occidente condivide con il Brasile il privilegio di aver meritato la visita degli ultimi tre pontefici.
Sono stato consulente del governo cubano durante i viaggi di Giovanni Paolo II (gennaio 1998) e Benedetto XVI (marzo 2012) e testimone dell’entusiasmo con il quale sono stati accolti dalla popolazione.
Quando Benedetto XVI annunciò che sarebbe andato nell’isola, i vescovi dell’America latina si lamentarono perché, fino ad allora, aveva visitato solo il Brasile, nel continente, e non aveva in agenda viaggi negli altri Paesi a maggioranza cattolica, come il Messico, la Colombia e l’Argentina. La rimostranza obbligò Benedetto XVI a fare scalo in Messico, dove ricevette i vescovi del Consiglio Episcopale Latino-Americano.
A Cuba, solo il 5% della popolazione, di circa 12 milioni di abitanti, si dichiara cattolico.